Mis cintas de Cassette…¿Qué hago con ellas?

Mis cintas de Cassette…¿Qué hago con ellas?

Resulta que un día Pedro, encontró en un armario medio corroído por la carcoma, unas cintas de cassette con voces de su abuelo. Mira por donde, le gustaría recuperarlas, es decir convertirlas en digital. No tiene una tarea fácil por delante.

Pero tiene primero tiene que conseguir un lector de radio cassette a no ser que tenga uno en su casa y después apañárselas para trasladar el sonido de un sitio a otro. En otras palabras convertir el sonido analógico creado con un aparato electrónico en un documento digital y por tanto frágil.

Uno de los problemas a los que va a enfrentarse Pedro es a la calidad del sonido. Para ello, tendrá que confiar en que las cintas están bien conservadas.

Una primera aproximación en bajo coste y totalmente casera, seria disponer de un reproductor de radio cassette, un cable macho-macho Jack de 3,5 mm  y un ordenador con entrada de audio.

La conexión sería de la siguiente forma:

En el aparato reproductor de radio cassette, en la salida de audio, conectamos el cable Jack de 3,5mm. El otro extremo del cable, lo conectamos a la entrada de audio del ordenador.

Una vez tenemos este escenario, se trata de introducir la cinta en el reproductor de cassette. ¿Y qué pasa con el ordenador? En el ordenador tendrás que tener un programa que registre el audio de la cinta de cassette.

Una solución económica es utilizar el programa audacity que está disponible para MAC, WINDOWS y Linux. Tienes que tener en cuenta, que este programa es gratuito y que hay otros programas de pago con mejores prestaciones.

No voy te voy a explicar cómo funciona audicity completamente. Lo que si te voy a indicar es que cuando tengas todo el software grabado,  tendrás que grabarlo en un formato que después tengas todo el sonido posible. Ese es el formato WAV.

Seguramente estás acostumbrado al MP3, pero el formato MP3 es un formato de audio de baja calidad, ya que la señal está recortada. Quiero decir con esto que el formato MP3, tiene señal de audio que nuestro oído no escucha recortado. De esta forma, aunque no lo parezca, el sonido es pobre, tanto en calidad como en cantidad. Es decir una combinación cassette mp3, está muy bien para tus músicas favoritas y que las puedas escuchar en tu IPOD. Sin embargo para realizar preservación digital aunque sea casera no.

Por tanto, es recomendable y aunque guardes información digital en tu casa, que tengas a mano un formato que permita conservar todo el sonido posible. El formato que más se utiliza en este aspecto es el formato WAV.

Por tanto cuando acabes de grabar toda la cinta en tu programa de audio, tienes que exportar la cinta grabada a formato WAV. Si no tienes ni ideas de formatos ni de extensiones, dedicaré pronto una entrada completa a explicar extensiones y formatos para tengas una referencia clara de que es cada cosa y puedas actuar en consecuencia.

A continuación te dejo un video un curso que impartí este pasado verano en JACA. Uno de los escenarios que explicaba era precisamente este.

Nota: No te suscribas al canal donde está alojado este video, porque no es donde subiré el resto de los videos que tengo preparados sobre preservación digital.

Te dejo el vídeo y espero que disfrutes con él.

Y tú, ¿cómo conviertes tus cintas de cassette a digital?

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En la entrada anterior te introduje el tema de la conservación de patrimonio digital personal. En ella pudiste ver los elementos mínimos que necesitas para poder empezar a realizar conservación digital personal.

El escáner y su entorno

Posiblemente en tu domicilio los documentos que necesites escanear, sean pequeños. Con pequeños me refiero a contratos o cartas. Es posible que tengas algún tamaño de papel más grande. Lo ideal es que tengas un escáner donde te quepan la mayoría de los documentos que vayas a escanear.

Siempre puedes externalizar a una empresa profesional el hecho de escanear documentos personales de gran tamaño. Un ejemplo de documentos personales de gran tamaño podrían ser los planos de una casa o una titulación académica que quieras conservar.

Además del tamaño en sí, hay otra serie de indicaciones que vale la pena cuidar antes de realizar ningún paso.

  1. Requisitos de manipulación técnica. En este apartado habría que tener en cuenta aspectos como la potencia eléctrica, formas de limpieza del escáner o cuidados que el escáner en sí debería tener.
  2. Requisitos de conservación del material original antes de escanearlo. Normalmente, en un domicilio familiar suele haber un microclima que hacen que los documentos antiguos que conserves, se conserven correctamente. Aun así, no está demás saber si el escáner que te compras o que utilices tiene algún requisito al respecto la conservación de tus documentos.
  3. Resolución del escáner. Si eres un neófito y no sabes muy qué significa, la resolución del escáner será aquella que te permita capturar detalles de tus documentos que vayas a escanear. A mayor resolución, mejor será tu escaneado. Sin embargo, tus imágenes también serán más grandes y te ocuparán más espacio en tu disco duro. Si sólo vas a escanear cartas, con una resolución mínima de 600pp (píxeles por pulgada) tendrás más que suficiente. En cambio si vas a escanear fotografías que quizás estén ajadas (amarillas) o degradadas, es posible que 600pp no sea suficiente. Si no tienes un comercial disponible, lee antes los requisitos del propio escáner antes de decidir tu compra. 
  4. Profundidad de bits. La profundidad de bits es el número de bits que se utilizan para definir cada píxel. El píxel es el mínimo punto de representación de una imagen en la pantalla. Aunque esta definición con los nuevos tipos de pantalla está cambiando. Prácticamente todos los escáneres, incluidos los personales, disponen de escaneo en color con resolución altas. A partir de 24 bits por píxel ya puedes tener una buena resolución de color. Si trabajas en un archivo o un centro de información para la conservación de documentos, necesitarás un poco más. Por ejemplo 48 bits por píxel.
  5. Asegúrate especialmente de que el escáner tenga como salida formatos digitales sin pérdida. Esto quiere decir que al menos tenga salida de formato TIFF para imágenes o JPEG 2000. Seguramente el formato JPEG 2000 no lo tendrá un escáner casero, pero uno profesional sí. El significado de sin pérdida lo explicaré en una próxima entrada. Si tienes dudas sobre los tipos de formatos, fíjate especialmente que el escáner tenga el formato TIFF. Es el más común y conocido.
  6. Antes de ponerte a escanear, haz alguna prueba con la que tú estés contento. Estamos hablando de patrimonio personal. Una vez tengas la resolución adecuada para tus documentos, anótala en algún lugar de tu escritorio para posteriores escaneados. Es importante recalcar que no es lo mismo una resolución para una carta que para una foto. Es por esto que tendrás que hacer anotaciones diferentes sobre los diferentes tipos de documentos.

Todas estas recomendaciones son prácticas con el fin de que puedas escanear tus documentos personales. Aun así, también son consejos que sirven para cualquier profesional que quiera aprender sobre la preservación digital.

Hasta la semana que viene.

Y tú, ¿qué pautas sigues para escanear? ¿Tienes alguna recomendación mejor?. Puedes opinar debajo de la entrada